Embat i Terral

Alojamientos dotacionales en el barrio del Cabanyal. Valencia, 2021

PROPUESTA GANADORA

El mar, el patio, la brisa diurna del embat y la nocturna del terral, el cielo azul celeste y las sombras profundas. El edificio que se presenta armoniza con este cosmos mediterráneo, empatiza con el genius loci y por encima de todo construye un espacio para vivir en comunidad en equilibrio con la intimidad.

Es un edificio de consumo nulo, construido con respeto al medio ambiente al utilizar materiales de tierra próximos y poco procesados como la cerámica a baja cocción, la madera de coníferas o morteros de cal al jabón… Se apuesta decididamente por la energía solar y geotermia, por el reciclaje del agua y la arquitectura pasiva.

 

Vista del interior del patio. Acceso a las viviendas a la derecha y espacios comunes a la izquierda.

El interior del edificio se conecta al eje peatonal, tan característico del Cabañal , un espacio urbano estrecho y largo que discurre perpendicular al mar. Este espacio para el peatón es el genius loci del lugar. El patio de acceso del edificio se conecta a este eje peatonal en solución de continuidad. Así, la arquitectura refuerza y amplifica las cualidades urbanas del conjunto histórico protegido del Cabañal.

La fachada principal debe ser la sureste, pues no solo es la más soleada sino que recibe las brisas marítimas del Embat. La fachada, variable y diversa, empatiza con el variopinto escenario del barrio fruto de la lenta evolución de una trama urbana compacta muy peculiar y que ha demostrado ser una base geométrica muy versátil para anidar las distintas arquitecturas a lo largo del tiempo. Y la característica fundamental es que la edificación de baja altura y alta densidad se vincula con fuerza a la calle. Por ello, nuestro planteamiento ha sido proyectar un edificio que se relacione con la calle y abra su fachada al espacio urbano con los elementos propios de las arquitecturas mediterráneas; celosías, contraventanas, terrazas y persianas. Con estos elementos tan propios de la cultura del sol se componen las fachadas del edificio. Cerámica y madera construyen tanto el interior como el exterior, en armonía y evolución de la herencia constructiva del Cabañal.

Todos los espacios son pasantes y canalizan las brisas del Embat y el Terral, vientos que traen el confort térmico en estas latitudes. Es una arquitectura porosa de patios y terrazas, y con una gran inercia térmica debido a la solidez de su construcción muraria.

El alojamiento es un espacio longitudinal flexible y libre que mira a la calle y vuelca a un patio. Se ha optado por un alojamiento individual en planta baja algo más generoso, pudiendo unirse para atender a la demanda familiar, y un alojamiento doble en planta primera que aprovecha el desván para enriquecer y ampliar el espacio. Todos ellos, los 16 alojamientos, reciben la luz del sureste.

 

Vista interior de vivienda familiar.